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Mis primeras impresiones del taller de escritura curativa

7/6/20


¡Hola! Rescato este blog del olvido para compartirles mis primeras impresiones sobre un taller de escritura terapéutico al que me inscribí hace unos días. 

Desde que descubrí el taller pinché en el él para suscribirme, pero luego tardé tres días en abrir por primera vez el correo donde me habían llegado las prácticas. Sentía que esto no era para mí y que si hasta ahora había podido sobrevivir sin meditaciones ni cursos de sanación, ahora tampoco. Pero tenía que intentarlo, estos días han sido muy difíciles y me he visto en un agujero negro del que no podía escapar, así que me senté en la cama, abrí el correo y busqué la primera práctica.

Desde que lo abrí, leí por encima lo que me iba a encontrar y empezaron mis nervios. No me sentía todavía preparada para escribir sobre cómo me sentía, para hacer una introspección porque el resultado me daba miedo. Estuve diez horas son el correo abierto sin ponerme a escribir, hice otras cosas, procrastiné todo el rato, pero me propuse hacer las dos prácticas que tenía pendientes antes de acabar el día y por eso saqué mi libreta y empecé escribiendo la fecha de ayer.

Nada más empezar con la primera pregunta, me bloqueé. No sabía responder. Pero no es un examen, no hay una respuesta correcta o incorrecta, son mis sentimientos y solo tengo que sacarlos y plasmarlos sobre el papel. No hay errores en lo que sentimos. Así que empecé describiendo cómo de satisfecha me siento con mi cuerpo y mi entorno. Y acabé la primera práctica, curiosamente, con ganas de empezar la segunda.

El objetivo de la primera práctica era descubrir qué aspectos de mi vida me gustaría cambiar, no los que deba cambiar, sino los que desee cambiar. El objetivo de la segunda era descubrir cuáles son nuestras creencias limitantes, lo que nos bloquea, a la hora de conseguir lo que queremos.

Mi primer punto fue el miedo. Muchas veces lo que me mueve para hacer o no hacer algo en mi vida es el miedo y la ansiedad. Ya era consciente de ello. Miedo a sufrir en una relación, miedo a quedar en ridículo, miedo a perder a alguien, miedo a fracasar, miedo a no ser suficiente.... Miedo, miedo y miedo.

Hoy me toca la tercera práctica, no sé en qué consiste, si les interesa conocer más acerca de este taller pueden hacer click aquí. Ahora no me siento tan angustiada antes de abrir el correo, no siento la necesidad de parar de leer o de escribir para calmarme y no llorar, empiezo a sentir que, funcione o no, me está sirviendo para sacar todos mis pensamientos y plasmarlos en el papel.

Hace tiempo escribí esto:


Hasta ahora siempre que escribía era a través de mis sentimientos: utilizo mis sentimientos para crear una historia y así liberar mi mente. Pero gracias a este taller he descubierto que puedo hacerlo a la inversa y escribir para poder acceder a mis sentimientos más ocultos, a los pensamientos que todos tenemos enterrados en lo más profundo de nuestra mente y sacarlos a la luz.


Espero que estén todos bien.
Hasta la próxima,
Tahis.

Relato - Fases lunares

6/6/20



8 de marzo del 2020:

Te he dedicado muchas palabras que jamás podrás leer. Muchas de ellas, al principio, me servían para intentar hacerme una idea de qué era lo que sentía por ti porque antes de conocerte me había enamorado de otro chico y me había roto el corazón y, en ese momento, aunque todavía no estaba mentalmente preparada y sentía muchísimo miedo, tenía ganas de encontrar a alguien que me volviera a reconstruir el corazón y la fe en el amor, alguien que llenara ese vacío y a quien pudiera darle todo el amor que tenía dentro de mí de manera casi desesperada; y te encontré a ti. Quizás ese fue el primer error: ponerle una carga tan grande a algo y a alguien, aunque tú nunca lo supieras. Quería que funcionara, no solo porque más adelante te llegué a querer muchísimo, sino desde el principio, buscaba que funcionara porque estaba cansada de estar sola. Y, tal y como te dije en un escrito que nunca te enseñé, quizás solo éramos dos náufragos intentando aferrarse al salvavidas del amor, pero sabiendo que no lo era.

Los siguientes escritos, cuando me di cuenta de que te quería, eran cartas tristes de lo que creía que era un amor no correspondido y de cómo me sentía sola, necesitada de que me vieras tal y como soy y de que te enamoraras perdidamente de mí. No pienses que necesitaba que me hinchases el ego, solo quería volver a sentir amor, a volver a sentir las mariposas en el estómago, la piel erizada y la sonrisa eterna. Y quería que todo eso fuese contigo porque te quiero y te admiro. De ahí que me sintiera tan frustrada por no poder ser eso para ti, por no tener mi cuento de hadas, porque podía tener tu cuerpo, pero no tu corazón y yo lo quería todo.

No me gustaba sentirme en el limbo entre una relación y una amistad, ya te lo dije. Así no soy yo, así nunca he sido yo. Y si no quería que se acabase a pesar de estar sufriendo, la culpa era completamente mía. Sería como meter la mano en el fuego conscientemente y culpar a las llamas de mis quemaduras.

A pesar de saber que esta relación algún día llegará a su fin porque somos dos personas totalmente diferentes, te elegí. Incluso después de haber tomado la decisión de ser solo amigos en dos ocasiones y de haber vuelto en las dos, elegí pasar esta felicidad que me haces sentir contigo, elegí no quedarme sola porque eso me aterraba, elegí no quedarme solo con una amistad que me resultaba insuficiente, elegí amar tu cuerpo y tu mente, entregarme a ti y disfrutar del mucho o poco tiempo que nos quedara juntos.

Sé que cuando esto se termine podré tener tu amistad, tu respeto y tu cariño. Lo acepto y así quiero que sea. Te elegí y lo volvería a hacer. Y eso es lo que importa ahora. Ya encontraremos a alguien que nos ame y nos haga sentir esas mariposas otra vez. Ya encontrarás a alguien que caliente ese corazón que decías tener frío y con quien no sientas que le debes nada porque todo te nacerá del alma. Deseo tanto que encuentres a ese alguien como lo deseo para mí. 

6 de junio del 2020:

Aparentemente has encontrado a esa persona y, aunque la forma en la que me he enterado no ha sido para nada lo que me esperaba de ti, he tenido varios días para hacerme a la idea y me alegro mucho por ti. Aunque echo de menos hablarte hasta de lo más tonto.

Me han preguntado si te echaba de menos a ti o si echaba de menos tener a alguien. Y, después de leer todo lo que he escrito antes, podría entender que creyeras que solo echo de menos tener a un amigo, a alguien que me escuchase para no sentirme sola. Sin embargo, lo que echo de menos es tu esencia, tus monólogos cuando me hablabas de tus temas preferidos y yo solo escuchaba, de oírte cantar y reír, de tus gestos al hablar, de esperar tu veredicto cuando te preparaba algún plato, del nunca aburrirme si te tenía al lado porque siempre tenías algo que decir. Supongo que la soledad hizo que me aferrara a ti, sí, pero por el camino había aprendido a quererte muchísimo, y eso no lo puede sustituir nadie más.

Hace unos días leí una frase que me ha ayudado a entender esta situación un poquito mejor:

“Es difícil que alguien te rompa el corazón. Generalmente eres tú mientras tratas de meterlo a la fuerza en donde sabes bien que no cabe”. Alejandro Jodorowsky

Tiene razón, no me puedo enfadar contigo, espero que sepas que no lo estoy. He tomado distancia porque todavía me duele y porque siento que ya no es mi lugar. Tu cuerpo ya no me pertenece, tan solo espero seguir en tu corazón y tu mente.

Estoy aprendiendo a controlar mis emociones, a convivir con esa soledad, a dejar la ansiedad de lado y a centrarme en el momento presente. Estoy haciendo terapia con un curso de escritura porque así recupero el placer de escribir a la vez que aprendo a estar en armonía con mis pensamientos, mis emociones y mi entorno. En unos días, y esto solo te lo digo para que sepas que voy a estar bien, voy a ir por primera vez al psicólogo y me siento nerviosa pero sé que en unos años me agradeceré el haberlo hecho. Y seguiré siendo yo pero más consciente, más asertiva y más en paz conmigo misma.

Gracias por todo, pero sobre todo por el tiempo que me dedicaste.

Una década escribiendo y bloggeando

30/1/20


¡Hola! Tengo esta entrada en borradores desde el 3 de enero titulada "Feliz 2020" y ya ni me acordaba. Me ha dado mucha risa volver a Blogger y verla solo con el título y con esta foto que creo recordar que intentaba ser algo simbólico entre empezar el año y comenzar un viaje. Pero ahí se quedó hasta hoy.

Realmente no tengo nada nuevo de lo que hablar, no hay novedades porque hace meses que no escribo nada y cuando escribo son cosas relacionadas con antiguos relatos que quiero terminar antes de empezar con otros proyectos nuevos. Quizás esto sea parte de cerrar ciclos porque estamos en una nueva década y justo empecé a escribir y a publicar en Blogger en el 2010 en mi segundo año de bachillerato y ahora, en el 2020, me gustaría acabar, al fin, todo lo que empecé. Tiene un poco de sentido.

Así que para que esta entrada no tenga solo dos párrafos me ha parecido graciosa la idea de hacer unos propósitos de año nuevo pero solo de escritura y de Blogger. Vamos allá:

1. Me gustaría terminar de editar Cuando zarpa el amor para maquetarla y subirla a Amazon.
2. Quiero volver a hacer el Reto Tahisiano pero enfocado a ser un manual de ayuda para el bloqueo del escritor y subirlo también a Amazon.💰
3. Quiero volver a ver resurgir este blog con entradas regulares, visitas y comentarios. También recuperar secciones como los Tips para escritores y las Reseñas.
4. Me encantaría recuperar la ilusión y la inspiración para escribir hasta la madrugada y ser capaz de empezar mis nuevos proyectos cuando haya terminado los anteriores.

Y eso sería todo. Espero que sigamos en contacto, echo de menos pasarme por sus blogs y leer sus entradas, dejar comentarios y leer sus respuestas.

Un abrazo 💜
Hasta la próxima,
Tahis.
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