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Mis primeras impresiones del taller de escritura curativa


¡Hola! Rescato este blog del olvido para compartirles mis primeras impresiones sobre un taller de escritura terapéutico al que me inscribí hace unos días. 

Desde que descubrí el taller pinché en el él para suscribirme, pero luego tardé tres días en abrir por primera vez el correo donde me habían llegado las prácticas. Sentía que esto no era para mí y que si hasta ahora había podido sobrevivir sin meditaciones ni cursos de sanación, ahora tampoco. Pero tenía que intentarlo, estos días han sido muy difíciles y me he visto en un agujero negro del que no podía escapar, así que me senté en la cama, abrí el correo y busqué la primera práctica.

Desde que lo abrí, leí por encima lo que me iba a encontrar y empezaron mis nervios. No me sentía todavía preparada para escribir sobre cómo me sentía, para hacer una introspección porque el resultado me daba miedo. Estuve diez horas son el correo abierto sin ponerme a escribir, hice otras cosas, procrastiné todo el rato, pero me propuse hacer las dos prácticas que tenía pendientes antes de acabar el día y por eso saqué mi libreta y empecé escribiendo la fecha de ayer.

Nada más empezar con la primera pregunta, me bloqueé. No sabía responder. Pero no es un examen, no hay una respuesta correcta o incorrecta, son mis sentimientos y solo tengo que sacarlos y plasmarlos sobre el papel. No hay errores en lo que sentimos. Así que empecé describiendo cómo de satisfecha me siento con mi cuerpo y mi entorno. Y acabé la primera práctica, curiosamente, con ganas de empezar la segunda.

El objetivo de la primera práctica era descubrir qué aspectos de mi vida me gustaría cambiar, no los que deba cambiar, sino los que desee cambiar. El objetivo de la segunda era descubrir cuáles son nuestras creencias limitantes, lo que nos bloquea, a la hora de conseguir lo que queremos.

Mi primer punto fue el miedo. Muchas veces lo que me mueve para hacer o no hacer algo en mi vida es el miedo y la ansiedad. Ya era consciente de ello. Miedo a sufrir en una relación, miedo a quedar en ridículo, miedo a perder a alguien, miedo a fracasar, miedo a no ser suficiente.... Miedo, miedo y miedo.

Hoy me toca la tercera práctica, no sé en qué consiste, si les interesa conocer más acerca de este taller pueden hacer click aquí. Ahora no me siento tan angustiada antes de abrir el correo, no siento la necesidad de parar de leer o de escribir para calmarme y no llorar, empiezo a sentir que, funcione o no, me está sirviendo para sacar todos mis pensamientos y plasmarlos en el papel.

Hace tiempo escribí esto:


Hasta ahora siempre que escribía era a través de mis sentimientos: utilizo mis sentimientos para crear una historia y así liberar mi mente. Pero gracias a este taller he descubierto que puedo hacerlo a la inversa y escribir para poder acceder a mis sentimientos más ocultos, a los pensamientos que todos tenemos enterrados en lo más profundo de nuestra mente y sacarlos a la luz.


Espero que estén todos bien.
Hasta la próxima,
Tahis.

1 comentario

  1. ¡Hola!
    Fue leer el título y saber que tenía que pasarme por este post sí o sí. Siempre me ha encantado escribir, me ayuda a desahogarme por eso antes siempre llevaba diarios, aunque fue una práctica que perdí hace un par de años y estoy buscando retomar.

    Totalmente identificada con lo que dices del miedo y la ansiedad. Esos dos son mis peores enemigos, el del rídiculo y rechazo son los peores.
    Ahora mismo me paso por el link, muchas gracias por compartirlo.
    Y mucho ánimo ^^

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